Izakju
La casa

Una mesa larga y mucha paciencia.

Izakju abrió en un bajo de la calle San Miguel que antes había sido una tienda de recambios. Lo primero que entró fue la mesa; lo segundo, una pila de periódicos atrasados que nos regaló el quiosco de la esquina.

Una lectora repasa el periódico junto a la ventana del estudio, con una taza sobre la mesa.
El rincón de la ventana, donde suele empezar cada sesión.

Cómo empezó todo esto.

El primer grupo fueron cuatro vecinos del barrio. Habían discutido en el bar por una noticia sobre el recibo de la luz: dos de ellos la habían leído en un periódico y los otros dos la habían oído en la radio, y ninguno entendía por qué el otro se había quedado con una idea tan distinta. Vinieron a que alguien les dijera quién tenía razón. Se marcharon con algo mejor: los dos textos delante, subrayados, y la certeza de que ambos contaban lo mismo con distinta música.

De aquella tarde salieron dos cosas que seguimos haciendo. La primera, que aquí no se corrige a nadie: se pone el material encima de la mesa y cada uno saca sus conclusiones. La segunda, que todo se trabaja en papel, porque en una pantalla pequeña es muy difícil comparar dos versiones a la vez.

Una tarde de noviembre.

Una señora del grupo de la tarde trajo un mensaje que le había llegado al móvil por un grupo de la familia. Decía que iban a cerrar un centro del barrio y pedía reenviarlo cuanto antes. Estaba preocupada de verdad, y con razón: era su centro.

Lo miramos entre todos, sin prisa. Buscamos la fecha, que no aparecía por ningún lado. Buscamos quién lo firmaba, y tampoco. Después miramos si alguno de los periódicos de la mesa decía algo parecido, y encontramos una nota corta de dos años antes sobre unas obras en ese mismo edificio, ya terminadas. No hubo que explicar nada más; la propia señora se puso a contárselo a la de al lado. Ese momento, repetido con una noticia distinta cada semana, es todo el método que tenemos.

Qué hacemos y qué no.

Damos herramientas de lectura, no veredictos. No decimos qué medio es de fiar ni cuál no, entre otras cosas porque la respuesta cambia según el tema y según el día. Tampoco entramos en asuntos de partidos ni de campañas: los ejemplos que usamos son de precios, de vivienda, de transporte y de consumo, y están escritos por nosotros para el aula.

Lo que sí prometemos es que nadie se va con la sensación de haber hecho una pregunta tonta. Aquí se pregunta todo, incluido qué significa una palabra del titular, y se pregunta en voz alta.

Quién da las sesiones

Dos personas y un rotulador.

Retrato de Pilar Lahoz, coordinadora del taller.

Pilar Lahoz

Coordinación y titulares

Trabajó veinte años redactando un boletín municipal, así que sabe por dentro cómo se decide qué va en la primera línea y qué se queda en el tercer párrafo. Lleva los grupos de tarde y es quien contesta el teléfono casi siempre.

Retrato de José Ángel Buil, encargado del bloque de números y encuestas.

José Ángel Buil

Números y encuestas

Da clase de matemáticas para adultos desde hace mucho y tiene la costumbre de traducir cualquier porcentaje a una frase con gente dentro. Se ocupa del bloque de datos y de las correcciones del curso por correo.

Venga a verlo.

La manera más rápida de saber si esto le encaja es sentarse una tarde al final de la mesa y mirar. Se avisa por teléfono, se guarda la silla y no hay que decidir nada ese día.