El curso que llega al buzón.
Mismo recorrido que en el estudio, repartido en semanas y sin moverse de casa. Cada envío trae una noticia de actualidad comentada, un ejercicio corto y la corrección del anterior. Quien quiera, responde; quien no tenga tiempo esa semana, guarda el mensaje y lo retoma sin perder el hilo.
Qué pasa desde que se apunta.
- Una llamada corta. Antes del primer envío hablamos por teléfono para saber qué lee usted normalmente y por dónde le conviene empezar. Dura lo que dura un café.
- El primer correo, el martes. Llega con una noticia elegida de esos días, señalada por partes: qué es el dato, qué es el titular y qué añade quien firma.
- Un ejercicio de diez minutos. Casi siempre es escribir su propio titular de esa misma noticia y decir qué ha dejado fuera. Se responde al mismo correo.
- La corrección, escrita a mano. La devolvemos en el envío siguiente, con anotaciones al margen. Es la parte que más agradece la gente, y la que más trabajo nos da.
Se puede cambiar de formato.
Hay quien empieza por correo y termina viniendo al estudio los jueves; también al revés, cuando llega el buen tiempo y la gente se va del centro. El cambio no cuesta nada: se avisa por teléfono y ya está.
Qué trae cada envío.
El cuerpo del mensaje es corto a propósito, para que se pueda leer de una sentada. Debajo van dos archivos: la noticia de la semana en letra grande y la hoja de ejercicios. Ambos se pueden imprimir, y varias personas nos han dicho que lo hacen para trabajarlos con lápiz en la mesa de la cocina.
No mandamos publicidad de nada ni cedemos las direcciones a terceros. Si un martes no le apetece leerlo, no pasa nada: los envíos se numeran y se puede recuperar cualquiera pidiéndolo por teléfono.
El boletín no es el curso.
En la página de inicio hay un boletín gratuito que también sale los martes. Es más breve, no lleva corrección y cualquiera puede apuntarse. El curso por correo es otra cosa: tiene ejercicios, respuesta personal y un principio y un final.